Sobre mí

domingo, 22 de agosto de 2010

Francia III (y último)

Montignac es una pequeña localidad donde se encuentra la cueva de Lascaux II. Fuimos a propósito a comprar las entradas y nos encontramos un pueblo engalanado de flores. Lindísimo, todas las calles vestidas con flores de distintos colores, alfombras florales, tapices de flores en los edificios, en las casas particulares, en las tiendas, chulísimo.
La cueva de Lascaux II es una réplica de la real que está cerrada al público desde hace muchos años para mejor conservar las espectaculares pinturas rupestres. Fui con cierto resquemor,  mi experiencia con la neocueva de Altamira no fue buena. En Altamira quisieron hacer una réplica de la cueva e hicieron un museo de plástico.  Afortunadamente no fue el caso de Lascaux, realmente está muy lograda, la música, la humedad, la penumbra, las pinturas, todo permite transportarse     y ponerse en situación. Me rechiflan las cuevas, incluso llego a emocionarme con facilidad, así que aunque no fue el caso de que en este caso me emocionara, me encantó haber podido visitar la famosa cueva.
Sarlat la Caneda es un pueblo de estilo medieval que se encuentra en el Perigor Noir a pocos kilómetros del río Dordoña. Tiene una arquitectura tan conservada y bonita que es una de las localidades más visitadas de Francia. Absolutamente turístico está lleno de tiendas de venta de foie.  Sus calles estrechas, el color de sus casas y el bullicio de la gente caracterizan esta pequeña población. Me gustó muchísimo y lo recuerdo como un día fantástico, apenas ensombrecido por la cena fallida en un restaurante local. Habíamos decidido cenar allí, escogimos cuidadosamente (y previamente recomendados) un restaurante con una pinta estupenda. Tardaron en darnos la carta, tardaron en tomarnos el pedido (a pesar de que eran las diez de la noche y como allí se cena pronto ya había poca gente) y cuando le reclamamos a la camarera que 30 minutos después de tomarnos nota aún no teníamos ni el vino, descargó la culpa en el sumiller. Por fin vino el sumiller, eso sí, 40 minutos después, así que le dijimos que no abriera el vino porque si en 2 minutos no llegaba el primer plato, nos íbamos. No pasaron 2, pasaron 5 minutos y allí no apareció nada, así que con la misma y como el dinero era nuestro y la comida de ellos, nos levantamos y nos fuimos. Ya no queríamos cenar fuera, nos fuimos a nuestra chanchicar, abrimos todas las ventanas dejando entrar el fresquito de la noche, bajamos las mosquiteras, sacamos pan, fiambre, una lata de almejas (gallegas) cocacola helada y fruta, uhmmmmmm, riquísimo todo y olvidada la cena fallida del restaurante.
Uno de los castillos del Perigord, no estaba abierto al público pero verlo desde fuera también tuvo su encanto, parecía uno de esos castillos de playmovil.
El Dordoña siempre presente en el Perigord, embelleciendo el paisaje y lleno de vida.
La Roque Cageac es un pueblo de la Dordoña enclavado en la roca, pintoresco y casi inaccesible. Para visitarlo subí casi en escalada  por unas callejuelas estrechas en las que no había lugar ni para un carro, aún así, allí vive gente, sorprendente.
Domme es otro pequeño pueblito de la Dordoña con una entrada amurallada medieval y con miradores al valle del Dordoña.
Valle del Dordoña.
No puede haber ningún buen viaje que se precie sin que tenga una comida especial de la gastronomía del país que se visita y en este caso tampoco hubo una excepción. Comimos el último domingo francés en la terraza de un restaurante aparentemente del montón y tachán, tachín.... resultó tener una cocina IM PRESIONANTE!!!!!!!!! Yo me comí el solomillo con salsa de trufas que estaba, uhmmmmmmmmmmmmm, DI VI NO!!!
También probé el magret relleno de foie por el que se podría cometer un asesinato gastronómico.
El vino rose, heladito, acompañó muy bien los platos.
Los quesos franceses me parecen pelín fuertes, pero tampoco les hice ascos. Ayyyyyyyyy lo que tiene el que a una le guste comer.
La bomba vino con los postres, a la vista de lo espectacular de los platos degustados decidimos apostar por "Postres de la casa" y fue.... LA BOMBAAAAAAAAAAA. ¿Os imagináis que os pongan 6 postres para cada uno? es que no es que estuvieran deliciosos, nooooooo, lo siguienteeeeeee. Os cuento, uno era sorbete de sandía, otro crema catalana sobre lecho de chocolate, otro arroz con leche y gelatina de naranja, otro helado de no recuerdo qué, pero riquísimo, un trozito de tarta de queso y otro de tarta de almendra. Un broche de oro para un viaje maravilloso. Esa tarde, después de un reparador descanso bajo la sombra cobijadora de unos nogales, emprendimos regreso.

Por cierto, qué divino se está en casa, qué clima tan fresquito y delicioso tenemos en A Coruña, qué delicia poder escuchar el silencio que desprenden las paredes de mi casa. Me encanta viajar pero sólo comparable con lo que me gusta regresar a casa.

(Hasta aquí fue mi resumen del viaje a Francia en julio y que tenía guardada desde hace un par de semanas, ya ha pasado tiempo y ya estamos en la última semana de agosto y yo que he dejado programada esta entrada me encuentro disfrutando y agotando las vacaciones anuales por tierras gallegas. Me ha hecho gracia leer el último párrafo que había escrito para terminar mi relato francés "qué divino se está en casa" y ya me he ido otra vez :))))), pero sabréis entender que después de casi un mes fuera de casa, a una no le disguste volver al hogar, pero Francia ya es historia y ahora ya me he ido contentísima de volver a la Chanchicar, que por otra parte, también es mi casa, aunque sea la segunda, ¡viva Galicia!)

domingo, 15 de agosto de 2010

Viaje a Francia II

Un antiguo domador de un circo decidió un día quedarse con los leones y poner un zoo, el que visitamos en un pueblo antes de llegar a Arcachón. Le faltaban muchos animales para ser un zoo en toda regla pero a pesar del calor tremendo y de la pesadez de estómago que tuve esa tarde, me gustó mucho lo que vi y a nivel fotográfico, me puse las botas.

La Bahía de Arcachon es,una bahía de 1.500 hectáreas, alimentada al mismo tiempo por el océano y por numerosos ríos y arroyos que desembocan en ella. Un mar interior con los colores de un lago, bordeado por arena fina. La cuna de las ostras, las hay en todos los restaurantes y las venden en puestos callejeros a orillas de puertitos donde las crían. Fuimos al museo ostrícola y fue toda una curiosidad el conocer el largo proceso de la cría de las ostras. Obviamente comimos ostras, un día en un restaurante y otro en la chanchicar.  Las ostras de la foto las compramos en una pescadería a pie de puerto a 5 euros la docena, una ganga porque eran de los tamaños mayores (se venden por número de tamaño). Hacía años que no comía ostras porque tuve una mala experiencia con ellas, pero no podía estar allí y no probarlas y me encantaron.

En Arcachon hay en la propia ciudad lo que antiguamente se dio en llamar el "Barrio de Invierno" y en el que residieron monarcas españoles, duques de Rusia, artistas y nobles del lugar, en caserones que hoy forman parte de un recorrido turístico. Como soy una loca de las casas y de su arquitectura (sobre todo exterior) fue un lujazo recorrer ese barrio y sorprenderme con los diferentes estilos arquitectónicos.

Una de las espectaculares casas del barrio de invierno de Arcachon.

Llegamos a una playita ya terminando la tarde con el propósito de darnos un baño refrescante y nos encontramos con una playa dedicada al kitesurf. Nunca había visto algo parecido, así que el bañito fue corto y el resto del tiempo estuve en la orilla con el objetivo haciendo fotos. A pesar de lo movido del deporte el protagonista de mi foto reparó en que le estaba fotografiando y un rato después vino a pedirme que se las enviara por correo electrónico. Me encantó el ratito.

El Teatro de la Ópera en Burdeos, impresionante, espectacular, inolvidable. Si es fantástico por fuera por dentro es una auténtica joya. Una visita preciosa a pesar del pedante e insoportable guía.
Burdeos me pareció una ciudad DI VI NA!! Me encantó su arquitectura, su gente llena de glamour, lo impecable que iba vestida la gente a pesar del sofocante calor, sus tiendas comerciales, su barrio árabe lleno de tiendas atiborradas de especias aromáticas, la mezcla de razas y sus rebajas! Sí, las rebajas eran tan "rebajadas" que una tarde pedí tiempo muerto y durante dos horas me fui solita a recorrer a mis anchas la calle Santa Caterina.  Esta calle es peatonal,  mide 1200 metros y es la calle comercial más larga de toda Europa. Soy una osada porque mi acompañante era quien dominaba el idioma y yo ni plas, pero da igual, me las apañé bárbaro, compré, pagué y me llevé dos pares de sandalias y vintage para mi cocina. Fui prudente con las dos horas, creo que aún podía estar allí ahora mismo. Santa Caterina es una tentación demasiado fuerte como para poder resistirse, vamos que si me dan a escoger entre George Clooney y la impresionante calle de Santa Caterina, lo tendría claro pero sería una decisión difícil. 

Las torres de aguja de las iglesias fueron denominador común en la arquitectura eclesiástica. Me gustaron más las iglesias por fuera que por dentro.

Hubo tiempo para una celebración y para probar la riquísima pastelería francesa.

El tranvía por las calles de Burdeos. Es increíble porque cruza las calles peatonales y continuamente toca la bocina para que los peatones se aparten. Me gustó su diseño tan moderno.

En las inmediaciones del "Mirador del agua" en Burdeos, donde la gente se reúne para refrescarse con el agua que brota del pavimento, para conversar, pasear a lado del río, andar en bici. Qué barbaridad, todo el mundo anda en bici, pequeños y mayores, ejecutivos y amas de casa, la bici en todo momento.

Una curiosidad de un edificio de Burdeos fue este coche saliendo por las ventanas, chulísimo.

Geométricamente alineados están los viñedos de los campos de Burdeos. Impresionante la rectitud de sus lineas y la belleza con la que configuraban el paisaje. Por cierto, compramos vino, ¿cómo estar en Burdeos y no hacerlo?  Para escoger las botellas que nos íbamos a traer fuimos a una cata. Fue una cata en toda la regla, con escupidera incluida. ¿Os digo la verdad? yo apenas probaba pero de escupir, ná de ná. No fue fácil escoger, el vino de Burdeos es demasiado recio y cuando por fin encontramos algunos que nos gustaron nos dejaron la VISA echando humo.

Navegando por el largo río Dordoña
En el próximo post publicaré el resto de las fotos (resumidísimas) del viaje francés de este año.

miércoles, 11 de agosto de 2010

De regreso de mis vacaciones francesas

Ya estoy de vuelta, aunque ya casi me vuelvo a ir porque la última semana de agosto toca Galicia, quizás algo de Portugal, pero sobre todo, toca una semanita de relax, de playita y tranquilidad. Las vacas de Francia no es que no fuesen tranquilas, lo fueron en cuanto a que no hubo ningún contratiempo, pero el ritmo del viaje fue agotador.
Veintiún días íntegros en tierras francesas y a mayores la ida y la vuelta.

Hendaya, San Jean de Luz, Biarritz, Bayonne, Capbreton, Biscarosse, Arcachon y los pueblitos de su bahía, Méricnac, Burdeos, Saint Emilion, Bergerac, Montinac, la neocueva de Lascaux II, Les Eyzies-le-Tayac, Sarlac la Canedá, los pueblos de la Dordoña y el último día, el castillo de Castelnaud y los jardines de Marqueyssac. Largo y preciosísimo fue el recorrido del periplo francés de este año.

No me ha dejado de sorprender lo agradables que son los franceses (al menos los que viven en los lugares visitados). Me he fijado que las parejas jóvenes (o en edades de tener niños) tienen entre 3 o 4 niños, o más, pero muchísimas ehhh, eso me alucinó.

Yo tengo un oído fatal así que los idiomas no son mi fuerte, pero el inglés lo he estudiado años siendo pequeña y si la situación me aprieta, mi memoria responde, no ocurre igual con el francés. Estudié francés el tiempo del instituto en Montevideo y lo he olvidado bastante, pero es increíble, rápidamente me hice con una serie de frases tipo “kit de supervivencia” y no tuve ningún problema.

Riquísima la pastelería y magníficamente trabajada en los pueblos por los que fuimos pasando hasta llegar a Burdeos. En Burdeos, no me gustó, muchos macarons, pero como a mí no me gustan, tachados del mapa.

No fueron estas vacaciones sobresalientes en cuanto a arte, pero hubo momentos agradables en las visitas de algunas iglesias o catedrales y uno tope en la visita del Museo de Aquitania.
Entre medias, la visita a un acuario, a un zoo, a un parte temático de animales.
No me voy a enrollar más porque resumir tantos días no se ha hecho fácil y mucho menos hacer una selección de las miles (sí, leyeron bien, MILES) de fotos que fuimos acumulando a lo largo de los días. Claro que la labor de expurgo fue salvaje y he borrado también miles.
Voy a dejar que las fotos hablen por sí mismas y a través de las mismas veáis algo de lo que he visto este verano en Francia.
Como mi intención es compartir con vosotros estas vacaciones veraniegas, pero también utilizar el post a modo de diario-recuerdo para mí misma, no he podido ajustar más la selección de fotos y éstas han resultado ser muchas, con lo cual las distribuiré en tres post. Espero que las disfrutéis.
Las fotos están publicadas por orden de comienzo a final de vacaciones.

La costa vasca-francesa, escarpada y acuchillada, todo un espectáculo
Claro, síiiiiiiiiiiiiii, hubo muchos robados en este viaje, algunos espectaculares, distintos a mis ojos y también hubo uno de un personaje famoso en San Juan de Luz.
La primera imagen que vi al llegar a Biarritz, la playa y el famoso Casino.
No recuerdo el nombre de esta playa de Biarritz pero imposible olvidar sus olas plagaditas de surferos. Nunca había visto tanta gente con tablas. El mar no dejaba arena seca con lo cual los visitantes eran todos surferos y alguno que tomaba el sol lo hacía en las escaleras de acceso a la playa.
La playa de los surferos de Biarritz
En Biarritz visitamos el acuario. Nada a destacar (me gusta bastante más el acuario coruñés) pero asistir a la comida de las focas tuvo su punto.
Bayonne fue el lugar donde vimos la semifinal del partido de España-Alemania. Es una ciudad pequeña y movida. Lo que más me gustó fue visitar el magnífico Museo Vasco.
Visitamos un parque temático de macacos. Andaban sueltos y ya nos habían avisado que no podíamos entrar ni con bolsos ni con nada abultado en los bolsillos porque manoteaban todo en busca de comida. Así lo hicimos, salvo la máquina de fotos no llevábamos nada, aún así en algún momento nos vimos rodeados y amenazados (esa actitud tenían). No me gustaron nada pero les hice muchísimas fotos.
La interminable costa de Biscarrosse.
Vimos la final del partido en Biscarrosse en una pantalla gigante situada a orillas de la playa. Fue emocionante. Los franceses apoyaban incondicionalmente al equipo español. Había una docena de gente joven con la camiseta roja. También había un grupo de chic@s holandeses que lloraron desconsoladamente cuando su equipo perdió, pero que dieron una lección de gallardía aplaudiendo con firmeza en el momento que se les hizo entrega de  la copa a los jugadores de la selección española. Saltamos, gritamos y coreamos sin ser futboleros ni por afición.
La playa de Arcachón.
En la costa de Aquitania se encuentra la Duna de Pyla en pleno sur de Francia. La duna tiene una característica que la hace única : es la más alta y grande de todo el continente europeo. Presenta unas dimensiones colosales, alcanza los 118 metros de altura,  2.700 metros de longitud y  500 metros de anchura de su base y 60 millones de metros cúbicos de arena. Está declarada Gran Paisaje Nacional. Me quedé sin aire de taaaaaaaanto subir, ufffffffff, precioso el paisaje, eso sí..
continuará....
Si os apetece curiosear en lo que cociné estas vacaciones en la autocaravana os invito a visitar mi blog de cocina aquí.

P.D. Edité todas las fotos con el nombre de "Fabrisa" en vez de "Frabisa" que es el correcto. No me había dado cuenta del error hasta que me lo hizo ver Anuka, pero ya es tarde, páso de rectificar las fotos editadas porque estoy hasta la peineta de mirar, borrar y editar fotos estos días. Sabrán disculpar el error.