Sobre mí

domingo, 31 de enero de 2010

Eres un buen momento para morirme



""Me siento realmente mejor. Las vírgulas de agua en la ventana desdibujan el paisaje, o quizás son mis ojos lo que despliegan esta cortina de lluvia a mi alrededor. Creo que he sonreído justo como los moribundos alegres, pero tampoco en esta ocasión termino de morirme. Estoy llegando al colmo de lo grotesco.

Cuento hasta diez y me impulso hacia adelante. Mi espalda parece pegada con chicle al
colchón, las sábanas son continuación de mi piel y este sudor de animal enfermo recorriéndome
el cuerpo como un pecado. Comiento a enjaezar a la bestia de mi cerebro: la montura del
razonamiento, los estribos de la lógica. "

Fragmento de "El don de Vorace" novela que escribió en 44 días a la edad de 17 años, Félix Francisco
Casanova.
Además de centenares de poemas, recogidos en "La memoria olvidada" (1990), escribe durante 65 días un diario lúcido, morboso y estremecedor "Yo hubiera o hubiese amado".

"¿No es cierto que te entran ganas de palpar otras dimensiones y hacer correr por ellas tus
tintas hasta secar el tintero?", escribía Casanova.

Félix Francisco Casanova, nacio en la isla de La Palma en 1956 y murió en Tenerife en 1976, en la bañera de su casa, por inhalación de gas.
Lo encontró su padre que, tras romper la puerta, lo sacó de la bañera, y desnudo y en brazos lo llevó al hospital, donde nada pudo hacerse
por su vida.""

No era aún un adolescente y se movía entre Kafka y Baudelaire, entre Borges y Hesse, como pez en el agua. Tenía una cultura vastísima, tocaba la guitarra, formaba parte de un grupo de rock y de un equipo literario, coleccionaba vinilos con pasión obsesiva y escribía.

Me pregunto porqué la vida había dejado de ofrecerle alicientes a los 19 años a un chico con ese intelecto tan cultivado, con esa rica expresión
literaria, con tantas inquietudes enriquecedoras. Nada fue suficiente para engancharlo a ese momento. Su inteligencia emocional no logró
hacerle ver que a esa edad es posible que las mayores tragedias sean fruto de la intensidad con que tardan en pasar unos segundos,
superados los cuales, todo cambia de color.

Está siendo una época fértil para mí, sin duda. Me excita descubrir escritores, me burbujea la idea de que alguien me soprenda con historias
diferentes, pero sobre todo con prosa rica en vocabulario y original en su estructura.
Hoy es domingo y además, es fiesta por este descubrimiento tempranero en día lluvioso de lectura prolongada recreada en prensa y dominicales.

Este joven escritor (que si viviese a día de hoy no lo sería tanto) me gusta y me conmueve por esa personalidad que presiento abundosa en matices, inteligente y en exceso sensible para el mundo que vivía.

Me he propuesto leer algo suyo, me siento en deuda con él porque los escasos fragmentos que he visto (algunos de los cuales comparto con
vosotros) han despertado mi curiosidad por su faceta de escritor y ser humano.
Empezaré, como no puede ser de otra manera en mi caso, por "Yo hubiera o hubiese amado", su diario.
El diaristico es un género que me apasiona.



El último poema que escribió, lo tituló "Eres un buen momento para morirme"
dedicado a Mª José Sánchez Prieto, la que fue brevemente su novia.

sábado, 30 de enero de 2010

Atardecer en el mediterráneo

Es la típica foto que a todo el mundo le gusta hacer, un atardecer o un amanecer.

Una imagen romántica, recurrente en literatura, en cine y en las siempre transcendentes declaraciones de amor.
Ésta es la mía y lo que siguió a la misma no cambió el panorama mundial pero a mí me hizo sentir reina por una noche.


¿Algún atardecer ha dejado huella en tu memoria?

jueves, 28 de enero de 2010

Cara de ángel

Angela tiene cara de niña antigua. Cuando la veo siempre me recuerda los angeles que pintaban los grandes pintores de la historia. Su pelo ensortijado, sus facciones, incluso su forma de ser me hacen imaginarla en el siglo XVIII.

En la foto miraba a unos niños que saltaban en una cama elástica y parecía embobada. Sin embargo insistía en que no quería subir, que le daba miedo.

Al final se cansó y nos pidió a su madre y a mí que la llevásemos a tomar un helado. Su idea de diversión pasa por actividades más tranquilas y placenteras al menos para ella.

martes, 26 de enero de 2010

Albricias!!


Acabo de descubrir un escritor mágico, Stefan Zweig.

Estos días he leído dos libros suyos (son muy cortitos) y me he quedado fas-ci-na-da.

Así que he buscado información para saber quién es este hombre que tan bien domina el alma femenina y las sutilezas rebuscadas de nuestro espíritu.

De ese modo he sabido lo siguiente (atención, es muy interesante):

Tras obtener el título de doctor en Filosofía, reside un año en París. Luego va a Londres y se siente fascinado por la obra del poeta William Blake. Viaja por España, Italia y Holanda.

En 1928 se casa con su secretaria. En 1935 se establece como exiliado en Inglaterra. A poco de estallar la segunda guerra mundial busca refugio al otro lado del Atlántico y se establece en Brasil.

Convencido de la definitiva destrucción de los valores culturales y espirituales europeos bajo la bota totalitaria del nazismo de Hitler, se quita la vida, junto a su esposa en 1942. (Qué fueerte, pactó con su mujer el suicido de ambos, eso es amor y lo demás, coñas. A ver si va a ser cierto eso de que hay amores que matan)

El trágico fin de su vida ocurrió en Río de Janeiro. Su entierro, celebrado en Río con honores de jefe de estado, fue un acto multitudinario.

Pero, ¿por qué han tenido tanta resonancia y tanto éxito sus obras? El mismo Zweig nos da la clave en su Autobiografía: " ... el inesperado éxito de mis libros proviene, según creo, en última instancia de un vicio personal, a saber: que soy un lector impaciente y de mucho temperamento. Me irrita toda facundia, todo lo difuso y vagamente exaltado, lo ambiguo, lo innecesariamente morboso de una novela, de una biografía, de una exposición intelectual. Sólo un libro que se mantiene siempre, página tras página sobre su nivel y que arrastra al lector hasta la última linea sin dejarle tomar aliento, me proporciona un perfecto deleite. Nueve de cada diez libros que caen en mis manos, los encuentro sobrecargados de descripciones superfluas, diálogos extensos y figuras secundarias inútiles, que les quitan tensión y les restan dinamismo". (Cómo me gusta este hombre, qué bien se expresa, os habéis dado cuenta que le falta decir.... en literatura, tonterías las justas)

Es una delicia haberle descubierto, he de indagar en su bibliografía y leeré más obra suya.

Es de esos escritores que me dan en literatura aquello que busco y necesito para disfrutar de un libro, a saber: buena prosa, entretenimiento, interés por lo que me cuentan y una buena historia.

Si os pasa como a mí y no conocéis a Stefan Zweig, os animo a leer "Carta a una desconocida" 65 páginas de inquietud, angustia, intriga y maravillosa prosa, o " 24 horas en la vida de una mujer", otro libro cortito de unas 100 páginas que desnudan los más íntimos sentimientos de una señora "decente" en un relato vertiginoso que no da lugar a respirar hasta el final.

Estos días leo mucho, veo menos pelis, me dejo ir a través de la literatura y respiro el equilibrio de la vida.


Camino de Formentera

Para la gente del norte, tan acostumbrados como estamos al oleaje de nuestro mar, ver éste, tan manso y cristalino es como un oasis.
A mí me gustan todas las estaciones, pero reconozco que el invierno, por momentos, me resulta un poco largo.
Ahora mismo me gustaría un paréntesis de una semana de buen tiempo y de calorcito agradable. Viendo esta foto del verano pasado pienso que sería maravilloso ir a la playa, tumbarme al sol y darme un (o varios) baño de esos que abren el apetito y refrescan las ideas.
Me temo que como no tengo pelas para cambiar de continente tendré que aguardar aún cierto tiempo antes de que eso ocurra.
Voy a bajar de la nube y a pedir algo más al alcance de una humana corriente como yo, espero que el próximo finde , la climatología no se muestre inclemente y me deje disfrutar de una corta escapada con la chanchicar que entre pitos y flautas hace como tres meses que no la cato.

¿Te cansa el invierno?

lunes, 25 de enero de 2010

NINE

Se trata de una adaptación de un musical de Broadway de 1982 que a su vez era un remake modernizado de "8 y medio", de Fellini, sobre las reflexiones vitales, a nivel personal y profesional, de un conocido director de cine, Guido Contini (Daniel Day-Lewis), especialmente en su relación con su mujer (Marion Cotillard), su amante (Penélope Cruz), su musa (Nicole Kidman) y su madre (Sophia Loren). También vemos sus relaciones con una reportera (Kate Hudson), una colega (Judi Dench) y una prostituta (Fergie).

No es "Chicago" ni "Cabaret", los números musicales no están hechos para un refinado oído musical, tiene algún momento sombrío, tal vez exceso de rutilantes estrellas, aún así, siendo consciente de sus lagunas y de que no pasará a la historia como una maravillosa película, me ha gustado.

Judi Dench es una actriz que no solo nunca defrauda sino que no deja de sorprender agradablemente y en esta película está sobresaliente.
Del resto del reparto destacaría a Penelope Cruz que crece en su labor de interpretación; canta, baila, se muestra bellísima y desbordante de sensualidad, la que más. Pero dudo que P se lleve un OSCAR por este papel, ahí está Marión Cotillard para robarle protagonismo, luz, juventud y belleza.
Quizás debería decir algo de Sophia Loren y casi que si, lo voy a decir. He visto sus pelis cuando era niña y me ha gustado mucho, no solo me ha parecido muy guapa sino que me gustaba también como actriz. En esta película me parece un mal pegote.

Insisto que aunque no es la obra del siglo, merece la pena verla.

sábado, 23 de enero de 2010

Pisa con garbo..

y pisa morena. Porque morena era la muchacha, aunque lo que me pareció más destacable está a la vista.

martes, 19 de enero de 2010

A clase...


Cuando tuve ocasión de ver esta aula en el museo de Grandas de Salime me quedé atónita con la de recuerdos que me traía.

A ver, todo no era igual, en mis aulas seguro que no había crucifijos ni ningún elemento religioso, pero los pupitres eran iguales, eso sí. También recuerdo que la pizarra era muchísimo más grande y en mi país se llama pizarrón. Claro que en mis clases no había fotos de Franco, pero si había de Artigas, el héroe nacional de Uruguay. Allí eramos muy patriotas, cantábamos el himno todos los días, es otra cosa que nos diferenciaba con las escuelas españolas. Claro que yo no quiero ofender, pero aquí no tenéis letra, no podéis cantarlo :)

Otra diferencia es que en las escuelas públicas uruguayas todos los niños llevábamos una túnica blanca (la de las niñas tenía tablitas y era muy mona) con un gran lazo azul al cuello, eso nos igualaba.
Tengo recuerdos preciosos de mi época escolar, lo que más me gustaba era el día que tocaba naturaleza, íbamos a la huerta del colegio donde veíamos crecer las hortalizas que nosotros mismos plantábamos. Yo era hiper tímida, me ponía colorada por todo y todos los cursos la maestra le decía lo mismo a mi madre, que tenía que participar más en clase. Claro que yo ni muerta, hasta cuando pasaba lista y pronunciaba mi nombre me ponía como un tomate. ¡¡Qué cruz!!
En fin, que con un buen montón de años y mucha voluntad eso de la timidez es historia.

Otra cosa que recuerdo con horror fue cuando la maestra me dio una nota para que mi madre fuese a verla. Yo tendría sobre 6 años, aún era hija única y mi madre me mandaba para el recreo un buen bocadillo de queso con membrillo (mi madre sufría porque yo no era una niña rolliza) así que la maestra le dijo que recortara la merienda porque después del recreo yo me quedaba medio dormida. ¡Qué vergüenza! :))))

¿Tienes alguna anécdota de tu época escolar?

domingo, 17 de enero de 2010

Planazo de tarde de domingo

Con “Lo que el viento se llevó” pasa como con “El Quijote” todo el mundo ha oído hablar de ella, se sabe (al menos un poco) de que va, pero poquísima gente ha visto la película.

No me extraña mucho porque su duración provoca casi una reflexión al respecto. Cuatro horas es mucho tiempo para dedicar a una película y siempre estamos con mil cosas que hacer ya sea impuestas o escogidas.

Yo había visto la película hace muuuuchísimo tiempo, quizás ¿30 años atrás? pues sí, posiblemente tanto. Lo que recordaba era que la había visto siendo muy joven y que la trama se me desdibujaba.

Así que esta mañana de domingo solitario lo decidí, vería durante la tarde (bueno, empecé por la tarde y terminé por la noche) “Lo que el viento se llevó”.



Desconecté los teléfonos, dispuse una taza de humeante té de rosas, me senté en mi sillón lector con la mantita correspondiente y me adentré en el mundo de Escarlata O´Hara.

Tengo que decirlo, no me extraña que tenga el reconocimiento de ser una de las más grandes películas del mundo del cine, es una DELICIA.

Aúna todos los géneros cinematográficos, mantiene la atención durante toda la proyección, y Vivien Leight (en general todos los actores) está ESPECTACULAR, guapa, buena actriz, insufrible en algunas escenas y adorable en otras.







Me rechiflan las pelis de época y en ésta me he dado el capricho de observar cuatro horas de diversos decorados, casas lujosas, carruajes, vestidos, sombreros de señoras preciosísimos,costumbres típicas, todo ello como propina a la propia historia.



Realmente creo que todo el mundo debería de ver este clásico del cine, ES UNA MARAVILLA!