



Es la típica foto que a todo el mundo le gusta hacer, un atardecer o un amanecer.
Angela tiene cara de niña antigua. Cuando la veo siempre me recuerda los angeles que pintaban los grandes pintores de la historia. Su pelo ensortijado, sus facciones, incluso su forma de ser me hacen imaginarla en el siglo XVIII.
"Stefan Zweig es uno de los grandes escritores del siglo XX ( y yo con estos pelos y desconociendo hasta la fecha, que hubiese existido), y su obra ha sido traducida a más de cincuenta idiomas.
Tras obtener el título de doctor en Filosofía, reside un año en París. Luego va a Londres y se siente fascinado por la obra del poeta William Blake. Viaja por España, Italia y Holanda.
En 1928 se casa con su secretaria. En 1935 se establece como exiliado en Inglaterra. A poco de estallar la segunda guerra mundial busca refugio al otro lado del Atlántico y se establece en Brasil.
Convencido de la definitiva destrucción de los valores culturales y espirituales europeos bajo la bota totalitaria del nazismo de Hitler, se quita la vida, junto a su esposa en 1942. (Qué fueerte, pactó con su mujer el suicido de ambos, eso es amor y lo demás, coñas. A ver si va a ser cierto eso de que hay amores que matan)
El trágico fin de su vida ocurrió en Río de Janeiro. Su entierro, celebrado en Río con honores de jefe de estado, fue un acto multitudinario.
Pero, ¿por qué han tenido tanta resonancia y tanto éxito sus obras? El mismo Zweig nos da la clave en su Autobiografía: " ... el inesperado éxito de mis libros proviene, según creo, en última instancia de un vicio personal, a saber: que soy un lector impaciente y de mucho temperamento. Me irrita toda facundia, todo lo difuso y vagamente exaltado, lo ambiguo, lo innecesariamente morboso de una novela, de una biografía, de una exposición intelectual. Sólo un libro que se mantiene siempre, página tras página sobre su nivel y que arrastra al lector hasta la última linea sin dejarle tomar aliento, me proporciona un perfecto deleite. Nueve de cada diez libros que caen en mis manos, los encuentro sobrecargados de descripciones superfluas, diálogos extensos y figuras secundarias inútiles, que les quitan tensión y les restan dinamismo". (Cómo me gusta este hombre, qué bien se expresa, os habéis dado cuenta que le falta decir.... en literatura, tonterías las justas)
Es una delicia haberle descubierto, he de indagar en su bibliografía y leeré más obra suya.
Es de esos escritores que me dan en literatura aquello que busco y necesito para disfrutar de un libro, a saber: buena prosa, entretenimiento, interés por lo que me cuentan y una buena historia.
Si os pasa como a mí y no conocéis a Stefan Zweig, os animo a leer "Carta a una desconocida" 65 páginas de inquietud, angustia, intriga y maravillosa prosa, o " 24 horas en la vida de una mujer", otro libro cortito de unas 100 páginas que desnudan los más íntimos sentimientos de una señora "decente" en un relato vertiginoso que no da lugar a respirar hasta el final.
Estos días leo mucho, veo menos pelis, me dejo ir a través de la literatura y respiro el equilibrio de la vida.
Para la gente del norte, tan acostumbrados como estamos al oleaje de nuestro mar, ver éste, tan manso y cristalino es como un oasis.

y pisa morena. Porque morena era la muchacha, aunque lo que me pareció más destacable está a la vista.

Con “Lo que el viento se llevó” pasa como con “El Quijote” todo el mundo ha oído hablar de ella, se sabe (al menos un poco) de que va, pero poquísima gente ha visto la película.
No me extraña mucho porque su duración provoca casi una reflexión al respecto. Cuatro horas es mucho tiempo para dedicar a una película y siempre estamos con mil cosas que hacer ya sea impuestas o escogidas.
Yo había visto la película hace muuuuchísimo tiempo, quizás ¿30 años atrás? pues sí, posiblemente tanto. Lo que recordaba era que la había visto siendo muy joven y que la trama se me desdibujaba.
Así que esta mañana de domingo solitario lo decidí, vería durante la tarde (bueno, empecé por la tarde y terminé por la noche) “Lo que el viento se llevó”.
Desconecté los teléfonos, dispuse una taza de humeante té de rosas, me senté en mi sillón lector con la mantita correspondiente y me adentré en el mundo de Escarlata O´Hara.
Tengo que decirlo, no me extraña que tenga el reconocimiento de ser una de las más grandes películas del mundo del cine, es una DELICIA.
Aúna todos los géneros cinematográficos, mantiene la atención durante toda la proyección, y Vivien Leight (en general todos los actores) está ESPECTACULAR, guapa, buena actriz, insufrible en algunas escenas y adorable en otras.