Ya estoy de vuelta!!! He llegado ayer de noche repletita de buenas sensaciones.
Ibiza me ha alucinado. Sabía mucho de la isla pero todo se quedó en nada al verlo con mis propios ojos. El tiempo fue fantástico durante toda la semana y la luz lo inundaba todo. Son tantos los momentos mágicos vividos y tantas las fotos (casi dos mil) que iré contando y colgando fotos poco a poco.
Me ha encantado comprobar que además de la belleza con que ha sido regalada la naturaleza ibicenca, todo tipo de persona tiene cabida y nadie parece sorprenderse del aspecto del vecino. La gente más guapa y estrafalaria la he visto allí.
He tenido un guía de lujo, mi Ale lleva 9 años pasando los veranos allí, así que me ha llevado a todos aquellos sitios que uno no puede dejar de ver. Ha sido agotador y fantástico.
Me he llevado varias sorpresas pero la que más me ha hecho caer la baba es lo conocido que es Ale en la isla y lo mucho que le quiere la gente. Allí por donde fuésemos cada ratito se encontraba con amigos y amigas que le saludaban y le decían "¿es tu madre?" sí, todo el mundo en la isla sabía que la madre de Ale iba de vacaciones. Todos en muy buen rollo, muy sonrientes, generosísimos (en mi honor nos invitaron en cantidad de sitios).
Me cayó la baba en muchas ocasiones en las que me dijeron lo buen chico que es, algo que yo ya sé pero que agrada que lo digan los extraños.
En fin, que no me extiendo más, ya os iré contando las anécdotas de cada lugar poco a poco.

Empiezo con uno de los días que fuimos a Formentera.
Tengo que decir que menos mal que no me marea navegar porque si Ale conduce su coche a más velocidad de la que mi prudencia aconseja, lo mismo hace con el barco.

Fuimos dos días a Formentera en barco, uno de ellos nos quedamos cerca de una calita pero otro fuimos hasta allí mismo.


Sabrán perdonar mi ausencia de glamour, pero o me comía el pelo mientras navegábamos o me lo recogía aunque fuese de ese modo tan poco estético, pero qué más da si yo estaba tan feliz.

Ale es tan cariñoso, tan dulce y tan rico que aunque ni yo misma me lo podía creer, ayer cuando me dejó en el aeropuerto, ¡¡lloré!!. Fue una tontería porque mi hijo lleva años viviendo en Barcelona, viene una vez al mes y me llama por teléfono todos los días y a veces más de una vez, pero me dió el bajón.

Es como una película, atracamos cerca de la orilla (pero a distancia), mi hijo llamó al restaurante que hay a pie de playa y una zodiac vino a recogernos y nos llevó a la orilla donde comimos una paella. Es algo frecuente, así que había mucha gente con barcos que estaba comiendo allí, personas de todas partes del mundo. La paella no fue el punto fuerte pero ver todo lo que me rodeaba me pareció increíble.


Después nos quedamos un rato en la playa, un baño interminable y después la zodiac nos volvió a llevar al barco para regresar a Ibiza. Un día espectacular.

Estoy agotada pero uauuuuuuuu, ahora toca rememorar.